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18 oct. 2017

Bla Bla

¿Qué ha sido de las cosas, Rosemund? ¿Ha sido, o no ha sido? Realmente lo pregunto, amiga, porque no lo entiendo.
Un día estamos bien... hablamos, nos compartimos cosas: bárbaro.
Al siguiente, atado a mi banal existencia, me desespero y te pregunto de las cosas; vos te reís. ¿Qué ha sido de ellas?
¿Qué ha sido de la amistad? ¿Te acordás, acaso, que era aqullo?
Yo ya no lo recuerdo.
No recuerdo que ha sido del deseo, de la lujuria... del sexo
¡QUÉ CONCHA ES EL SEXO, ROSEMUND?
¿Es una práctica, una parodia? ¿Debe gustar o desgustar? ¿Se comparte o es de uno (bueno, una)?
No comprendo.
Porque vos y yo hacíamos esas cosas... hacíamos: pasado.
¿Por qué no las hacemos?
¿Por qué te escribo y te reís de mí?
¿Por qué te mofas de mi desgracia?

¡Qué ha sido de las cosas, Rosemund? ¡Respóndeme carajo, que me vuelvo violento!

"Me vuelvo violento", como si la violencia no fuera parte innata de mi escencia.

¿Qué ha sido de la violencia, Rosemund? ¿Ha sido, o sigue siendo?
Tampoco lo sé.