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25 jul. 2017

Cuando creés que tenés amigos, pero en realidad es todo parte de una gran puesta en escena creada para destruirte desde adentro.

Así que aquí no encontramos... «amigos».
La situación es delicada, como podrán apreciar. Hay mucho que "discutir"... y poco que conversar.
Así es: poco que conversar.
¿Alguna vez se preguntaron para que mierda están los «amigos»?, ¿las distintas acepciones que «amigos» puede tener?, ¿y los distintos usos en cómo se puede emplear? (casi, pero no redundante).
Permítanme la digresión, pedazos de mierda... pero los voy a instruir un poco.
Voy a comenzar con la interrogante final, porque al final de cuentas: así se me canta el orto.
«Amigo» (o su inocuo plural: «amigos»), es una palabra que debería utilizarse con cuidado. Puede usarse para designar a el objeto de una rapiña («Eh, boh, amigoh!»), para dar cuenta de la hipocresía del universo surreal en el cual vivimos («Ellos, mis amigos, están allí siempre que los necesito»), para dar cuenta de la molestia sistemática que genera algún desdichado ser que por gracia de vaya a saber uno quién, sigue con vida («Ahí está "el amigo"»), etcéteras varios.
Acepciones: (sean felices) DLE.
Y he aquí, lo que nos reúne: ¿para qué mierda sirven los «amigos»? Es una pregunta poco (o nada) filosófica. De hecho, es una pregunta que me cuesta comprender, por una simple y sencillísima razón: yo no tengo «amigos».
«Amigos» de ningún tipo: ni «amigos», ni «Amigos». Ni en singular ni en plural.

Me aburrí, váyanse todos a la mierda.

(Long Story Short: I´ve got no friends)